Consejos para empezar a ser más creativos

(Inspiración, parte 3)

Nuestra inspiración y creatividad están intrínsicamente relacionadas con la conexión con nosotros mismos y sobre todo con cómo estamos con nuestra energía creativa (que es la misma que la energía sexual, energía de creación, de dar la vida – lo que a nivel energético relacionamos con el segundo chacra).

Antes de hablar de lo que ayuda en despertar esta vena, antes de poner más cosas a to do list, primero, es necesario no añadir más, sino… NO HACER NADA. O mejor dicho, DEJAR DE HACER. Sí, antes de empezar a agregarnos más tareas y hacer una revolución tenemos que parar, mirar y meditar cuales de los antiguos hábitos tendremos que dejar ir: se trata de dejar de hacer lo que perjudica el flujo de energía creativa; quitar cosas que bloquean nuestra creatividad de forma significativa y no son negociables.

 

LO QUE HAY QUE DESPEDIR

Lo que te voy a decir no es muy novedoso, de hecho, hoy en día hay cada vez más información acerca de este tema y sobre todo las personas tanto que trabajan con energía en terapia, como los creativas, hablan de ello;

Sin embargo, te hablaré de cosas desde mi perspectiva y experiencia – lo que hice, lo que me funcionó a mí, lo que considero imprescindible si quiero tener una vida creativa, plena y mucho más coherente con mi ser, con lo que realmente quiero.

Así que, primero remueve de tu vida:

  • Comida basura, comida procesada, azúcar, alcohol, edulcorantes, etc.; aprende a nutrirte, no solo alimentarte con cualquier cosa; aprende que es bueno para ti, no te guíes por modas: un batido verde y una ensalada pueden ser saludables para una persona pero puede que en tu caso comida cruda sea contraproducente; investiga, busca un especialista, no caigas en consejos de los demás y lo que sirve a supuestamente a todos – eso no existe; desde el enfoque de la bioindividualidad encuentra tu forma de nutrirte que suba tu energía y agregue a tu salud, no quite;
  • Sedentarismo – ¡el movimiento es la vida! Nuestro cuerpo ha sido programado para que estuviéramos como máximo 30 minutos seguidos sentados y luego el resto en movimiento. ¿Y qué hemos hecho con eso en la vida moderna? Al revés, no tenemos estos 30 minutos para una caminata, no tenemos tiempo de cuidar el cuerpo; preferimos perderlo luego en médicos cuando ya estamos mal;
  • Pensamientos negativos – no se trata ahora de ponernos a repetirnos cada día cien o mil veces las afirmaciones positivas; lo siento, pero para mí es quedarse en la base superficial sin llegar a la raíz del asunto. Haz un trabajo de base, un trabajo de crecimiento personal, de conocerte muy, pero muy bien; encuentra tu forma; lee libros inspiradores, mira charlas en YouTube, cine, conversa con las personas sabias; si sientes que no puedes solo con todo – busca un terapeuta, un especialista con él que tengas resonancia. Ve poco a poco, es un trabajo que no termina nunca.
  • Personas y ambientes tóxicos; gente que no nos apoya en nuestros proyectos creativos, que no cree en nosotros y que su dialogo solo es queja y crítica destructiva; personas que en vez de apoyar el desarrollo de tus talentos y dones prefiere cortarte las alas;

A LO QUE ESTARÍA GENIAL DAR LA BIENVENIDA

Formas de cultivar nuestra inspiración (=conexión con nuestra alma, ser, interior) y despertar la creatividad:

  • Conoce que alimentos te van bien – busca un especialista en nutrición consciente, cambia hábitos, escucha tu cuerpo (¡¡superimportante!! Escucha la voz de tu cuerpo, ¡no lo que la mente te dice! Eso que te dice que necesitas el chocolate no te lo dice tu cuerpo, sino tu mente. Tu cuerpo puede que esté desbalanceado a nivel de azúcar por ejemplo por falta de proteína, pero jamás nos pide el chocolate; puede que esté contraído por estrés, pero eso no significa que nos pide relajación en forma de alcohol).

La alimentación consciente y adaptada a tus necesidades personales (tu bioquímica, edad, sexo, estado actual de salud, enfermedades, situación personal y un largo etc.) es la clave y la base no solo en tener salud, sino también en tener la claridad mental, foco, alegría de vivir, sensación de tener riendas de tu vida y no de que sean los demás que la manejen;

Cuando no manejamos bien nuestro cuerpo físico, no podemos dominar bien nuestro mundo material. Ser dueño de nuestro templo (cuidarlo con amor y nutrirlo – no confundir con control y obsesión) significa poder ir a los siguientes niveles: logros, autosatisfacción, relaciones, profesión. Hay muchas fuentes que lo confirman, desde científicos, como por ejemplo la más famosa pirámide de Maslow, hasta menos convencionales como Astrología. Pero incluso si lo miramos con el sentido común: difícilmente tendremos ganas, o mejor dicho, fuerzas de ocuparnos de asuntos más elevados si nuestra maquina está desgastada.

Las personas que hemos tenido trastornos alimenticios, sabemos bien en nuestras propias carnes que significa una adicción y que es perder el control de tu vida; sabemos de sobra como los alimentos dañinos que ingerimos, encima en grandes cantidades tienen consecuencias nefastas; cambian de forma significativa nuestro ánimo y cuando eso se prolonga en el tiempo moldean nuestro carácter creando nuevos patrones de comportamiento y una nueva personalidad (cada vez más alejada de nuestra esencia, de lo que hemos sido) e influyen de forma destructiva en nuestras relaciones con los demás, en la capacidad de tomar decisiones y salir adelante, pero sobre todo en la relación que tenemos con nosotros mismos. No hay espacio para crear en un estado de embriaguezy con eso me refiero a la conexión verdadera y creación desde el alma (no quiero entrar en tema de uso de sustancias y estupefacientes por varios artistas de la historia, es tema para otro artículo).

  • ¡¡¡Muévete!!! No se trata de que ahora todo el mundo debería apuntarse al gimnasio y levantar pesas o volverse adicto al fitness. Encuentra tu forma preferida de moverte y ¡enamórate de ella! Aunque no tenga sentido según lo preestablecido. No ha de ser deporte, no ha de ser baile, muévete sin sentido. Haz que se vuelva indispensable en tu rutina sin que tengas que preguntarte si tienes ganas de hacerlo – igual que cuando lavas tus dientes, comes o te duchas.
  • Camina – lo pongo aparte de movimiento dado que considero que el caminar consciente no solo es ejercicio a nivel físico – sino es meditación activa. Es mover las energías en tu cuerpo. Además, si también puedes aprovechar a conectar con diferentes estados de tiempo, no solo caminar bajo al sol, sino también en un día nublado, un día lluvioso o nebuloso…Disfruta de todos los matices.
 
  • Escribe – saca los pensamientos y emociones que te duelen, que te sobran, que te estorban; los insights que vas teniendo en un día concreto son muy importantes puesto que luego no te vas a acordar de ellos pero en el momento en que aparecen son como los regalos enviados de una fuerza superior (aquí le pones el nombre que tú quieras: Universo, amor, dios o Dios, todo es válido); no se trata ni de textos poéticos ni de convertirte en el escritor de fama mundial de la noche a la mañana – escribiendo y volviendo en otro momento a leerte te da mayor capacidad de autocuestionarte que si solo dejas tus pensamientos para el interior de tu mente;
  • Reconecta con la naturaleza – y digo ´´reconecta´´ porque para mí cuando nacimos y éramos pequeños, todos estábamos muy conectado y unidos al medioambiente. Los que vivimos en las ciudades o áreas geográficas donde el consumismo y el capitalismo han dejado la huella significante, por el camino a menudo perdemos esa conexión; pero cuando uno va despertando del letargo, no hay otra: se necesita la naturaleza porque ella es Vida.
  • Escucha la música que te gusta – hay que practicar el silencio, pero también es verdad que la música nos eleva, la música con buena vibración y aquí no solo me refiero a mantras o música clásica, sino a música que nos gusta, al arte puro – nos re-mueve emociones (e-movere), sentimientos, sensaciones; es capaz de elevarnos y llevarnos a estados de inspiración en unos minutos o a veces incluso en unos segundos dependiendo de las notas y de tu permeabilidad emocional;

Nota importante: aquí no se trata de adormecernos y poner cualquier cosa siempre cuando no queramos escuchar a nosotros mismos (yo era persona que desde adolescente estaba la mayor parte de mi tiempo acompañada por música y hasta que no me empecé a conocerme mejor pasados los 30 años, no sabía que a menudo era porque me aterrizaba quedarme en silencio, a solas conmigo, con mi cabeza, con mis entrañas; la música me conectaba con un sinfín de emociones, pero en muchos momentos también la usaba como distractor de mí, de la realidad que tenía).

 

  • Encuentra tu forma de meditar y llévala a tu vida a diario – sea el meditar tradicional, Yoga o caminar en la naturaleza, escribir, escuchar música clásica o de altas frecuencias, cocinar algo que te guste u otra de miles de forma en la que puedas ejercitar estar presente.
  • ¡Juega! – Estábamos mucho más presentes antes de la era de los smartphones. Los que vivimos infancias de jugar en el patio, trepar los árboles y sin el teléfono móvil ni internet sabemos que era meditar activamente sin necesidad de sentarnos en la posición de loto.
  • Conócete – haz el trabajo de profundo autoconocimiento. Al final la relación más significativa, difícil y tormentosa es la que tenemos con nosotros mismos y la tenemos 24/7.
  • Haz algo creativo – pues sí – ese consejo que quizás alguien pensaría que el trabajo de creatividad debería empezar por aquí, va al final. Pintar acuarela, dibujar sin pretender a ser el ilustrador, tejer, fotografiar por puro placer – todo esto está genial si queremos a practicar esta creatividad. Pero para llegar hasta aquí, primero tenemos que conectar con nosotros mismos. Conocernos. Si no estamos bien, o no estamos conscientes por qué no estamos bien, en qué punto estamos, difícilmente tendremos ganas de crear y probar cosas nuevas. Nos quedaremos atrapados en la mente y no nos dejaremos fluir – juzgaremos las actividades por ejemplo de pintar sin sentido como algo ñoño y una pérdida de tiempo.
Hay mucho más allá de esas pautas para despertar nuestra inspiración y creatividad, no obstante, estos pocos consejos si empiezas a aplicar poco a poco al menos algunos de ellos – a largo plazo notarás un cambio enrome en todas facetas de tu vida.

Si quieres que tu creatividad fluya, que tu inspiración venga a visitarte cada día, que tu vida se convierta en una forma de vivir inspirado en la mayoría de los momentos (considero que difícilmente lo estaremos todo el tiempo) empieza por cuidarte a ti y tu día a día con esas pequeñas tareas. Muchas de ellas al principio te parecerán tediosas, otras quizás te encanten desde el primer momento. Pero si haces algo, hazlo paso a paso por pequeño que sea, pero que sea día a día. Lo importante es crear un hábito, crear un nuevo músculo de resistencia, crear nuevos caminos neuronales en el cerebro y ser iniciadores de una nueva vida para nosotros: no solo creativa, sino más amorosa y compasiva.

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